15 ene. 2013

Crónica - I Viking Fest Madrid

Crónica de un concierto que tuvo lugar el pasado sábado: la primera edición del Gatuperio Viking Fest, una oportunidad única para disfrutar de cinco de las bandas que componen el panorama español del viking/folk metal: Mörrighan, Celtibeerian, Pimeä Metsä, Ravenblood y Northland (por ese orden).
Cartel del concierto, con las 5 bandas participantes

En primer lugar, fue el turno de los cordobeses Mörrighan, banda de folk metal que no pudo haber empezado con mejor pie: con una versión de la famosa canción de folk An Dro. Personalmente, la considero una de estas bandas que es necesario ver en directo antes de decidir si gustan o no, pues tienen un ritmo muy similar a los suizos Eluveitie, y la imagen que ofrecen sobre el escenario no está lejos, con 9 integrantes tocando gaitas, violines, tambores, un arpa... Formados en el 2011, no tienen demasiada experiencia musical, pero merece la pena darles una oportunidad.

Tras ellos, vinieron desde Ciudad Real Celtibeerian, cuya crónica prácticamente podría reducirse a una palabra: FIESTÓN. Desde el primer momento hasta el último supieron animar a un público que no paró de bailar, cantar, saltar...No falta gente que defiende, y no sin razón, que son los Korpiklaani españoles, algo que se vio reforzado por la cover que hicieron de Wooden Pints, seguida por otra de An Dro, que sin ser de Korpiklaani, añadió aún más ganas de fiesta a un público 100 % volcado, para terminar con el que es posiblemente su mayor éxito: The Great Feast. De lo mejorcito.

Setlist de Celtibeerian
Los terceros en salir a escena fueron los madrileños Pimeä Metsä, quienes tuvieron la mejor entrada (y más apropiada para el blog, dicho sea de paso): después de que todos los integrantes de la banda hubieran subido ya al escenario y estuvieran preparados para empezar a tocar, se unió a este grupo un misterioso personaje, ataviado de arriba a abajo como un vikingo, con espada, escudo, casco con cota de malla, pieles... Dicho personaje era Ángel, el vocalista, que nada más dejar espada, escudo y casco comenzó con uno de los mayores éxitos de la banda, Jörmungandr.

Tras ello, continuaron con su repertorio, precedida cada canción de un pequeño comentario, relacionando la siguiente canción con la mitología y la historia nórdica, lo que hizo las delicias de los amantes de esta cultura (y teniendo en cuenta que el concierto llevaba el nombre de I Viking Fest, no éramos pocos precisamente). Especial atención merecía uno de los éxitos de la banda más pedidos por sus seguidores: Ragnarök (que podéis encontrar en su Myspace, además de otros temas suyos). Dicha atención se debe a que, en este concierto, la canción fue tocada por última vez tal y como sus seguidores la recordaban, pues será remasterizada.
Setlist de Pimeä Metsä

Y si los anteriores grupos trajeron al concierto la fiesta o el enriquecimiento cultural con temas de la mitología nórdica, quedaban las dos bandas, ambas catalanas, encargadas de transmitir al público todo el potencial del metal español. En primer lugar, salieron Ravenblood, cuya actuación trajo a casi todo el público la misma sensación: un satisfactorio dolor de cuello. Pocas bandas, aún a nivel internacional, tienen un ritmo tan potente como para hacer que el público no deje de mover sus cabezas durante toda su actuación al nivel que pusieron los de Ravenblood. Eso es dejar el listón bien alto.
Daniel, el cantante, acompañado de un pequeño
polizón: Jamoncitos, que no perdía detalle
Aunque si hay algo que a prácticamente toda la sala le llamó especialmente la atención, fue ver algo único: Daniel, cantando con sus atronadores guturales, mientras no paraba de hacer headbanging al mismo tiempo. Sinceramente creo que parte del dolor de cuello del día siguiente se debió exclusivamente a ver dicho espectáculo.
Más tarde, intercambió papeles con el guitarrista Jordi, que se encargó de cantar una canción mientras Daniel tocaba la guitarra, para volver a cambiar papeles más tarde.

He de decir que nunca antes había visto a esta banda en directo, pero merecieron mucho la pena, tanto por la potente música que tocaban como por el aire amigable y desenfadado que se desprendía. Si tuviera que quedarme con alguna de sus canciones me decantaría por Pathfinder, increíble de principio a fin, Token of Time, cover de Ensiferum que nada tenía que envidiar a la original, o Wave Wings, con la que cerraron su actuación, dando ganas de que nunca se acabara.
Setlist de Ravenblood
Y finalmente, los encargados de cerrar un concierto memorable: los grandísimos Northland, que suman a la potencia de sus guitarras y su voz gutural, los ritmos célticos que hicieron como resultado una actuación épica, donde el público bailó, saltó, coreó a gritos. Eran los más esperados del concierto, y no defraudaron en nigún momento. Al setlist de canciones tan habituales de su repertorio como NorthlandImmortal Forest Song o Old Town's Inn, tocaron tres canciones de un nuevo disco que debería ver la luz en poco tiempo: Newborn Star (mismo nombre del que será su nuevo álbum), Whispers in the Wind y Bloodred Sunrise, canciones que, a pesar de ser nuevas y por tanto desconocidas para casi todos, tuvieron una gran acogida entre el público, entre otros aspectos por los ánimos que desprende la banda, que no ofrece cuartel hasta el final de su concierto.
Pau, vocalista de la banda, con una camiseta
de Face the Maybe, el otro grupo del nuevo batería

El único punto negativo que tuvo su actuación no puede achacárseles a ellos, sino más bien a la organización: dado que la sala abrió sus puertas con media hora de retraso, Northland no tuvo todo el tiempo que hubiera deseado, y se le recortó un tiempo que en principio tenían. Este cambio de última hora fue tan repentino para la propia banda que no tuvieron tiempo de reorganizar las canciones de su setlist de acuerdo a esto, y la última canción no pudo sonar. Resultado: no pudieron tocar una de sus canciones míticas, y que tenían preparada como cierre: Revenge.

Aún y así, la penúltima canción, que pasó a ser la última (Where the heroes die) consiguió dar todo lo que tenían en un espectacular cierre.
Setlist de Northland

Lo mejor: Si algo se intentó remarcar con estas bandas, es que España no tiene nada que envidiar internacionalmente en lo que a viking/folk metal se refiere, y todos cuantos subieron al escenario dieron buena prueba de ello. Desde los más fiesteros a los más potentes, todos aportaron su granito de arena. No tocó ningún grupo extranjero: tampoco hizo falta. La iniciativa de un concierto así dio muestra de lo que el metal español tiene que decir. Hacer un concierto de estas características ayudó a concienciar a todos de esto. Grandísima idea.
Lo peor: Por una parte, estaría la contrapartida de esta iniciativa. Si bien es una gran idea juntar a tantas bandas para demostrar de lo que es capaz el metal español, también es verdad que fueron unas 5 horas de concierto, de pie, saltando, gritando, bailando, haciendo headbanging...Una actuación de 5 horas así se puede aguantar perfectamente, pero no se disfruta tanto, pues es bastante frustrante sentirse cansado mientras dura el concierto. El otro punto negativo sería el ya citado con Northland, la mala organización que dio como resultado dejar a los seguidores de la banda sin una de sus canciones preferidas. Aún y con esto, totalmente recomendable. Tan sólo esperemos que esta sea la primera de muchas ediciones.

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