3 mar. 2013

Adivinanzas anglosajonas

 
El Libro de Exeter o Codex Exoniensis es una antología de la poesía anglosajona, datada según se cree entre el 960 y el 990. En este códice se conservan casi un centenar de adivinanzas, escritas usando el verso aliterado germánico, de las que podéis ver aquí algunos ejemplos -respuestas al final de la entrada-, extraídos de "Adivinanzas", de Beowulf y otros poemas anglosajones: siglos VII-X (trad. y edición de Luis y Jesús Lerate). No es precisamente nórdico, pero sí es coetáneo de la época vikinga, procedente de un lugar tan básico como para estos como fue Inglaterra, y además poseedor de un cierto encanto por ser adivinanzas del siglo X. ¡A ver cuántas acertáis!
A (Adivinanza 7)
No suena mi atuendo       si en suelo piso,
si en casa me estoy       o las aguas surco.
Mis arreos a veces       y el alto aire
sobre el mundo me alzan       que moran los hombres;
sobre gentes lejos       me lleva entonces
el poder de las nubes.       Muy fuertemente
mis galas suenan       y van rumorosas,
diáfanas cantan,       cuando en agua ni tierra
yo no me toco,       rápido espíritu.
 
B (Adivinanza 34)
En casa de hombres       vi que al ganado
comida él daba.       Muchos dientes tenía,
útil un pico       que abajo apuntaba.
Cosa que agarra       él se la lleva;
campo recorre,       hierbas busca,
todo lo atrapa       que fijo no esté;
a las lindas él,       las de fijas raíces,
tranquilas deja,       que allá en su lugar
luzcan brillantes,       afloren y crezcan.
C (Adivinanza 47)
Bichillo de poco       palabras comió.
Lo pensé maravilla       al oír tal cosa,
que canto de hombre       -ladrón en lo oscuro-
gusano engullera,       el dicho famoso
y su fuerte asiento.       En nada más sabio
se hizo aquel huésped       palabras tragando.
D (Adivinanza 57)
Pequeñas criaturas       por alto de rocas
llevan los aires;       son ellas muy negras,
de oscuro ropaje.       Prodigando su canto
por grupos van,       mucho alborotan;
en bosques se paran,       en salas a veces
que hombres habitan.       ¡Nombradlas vosotros! 
E (Adivinanza 61)
A seguro en el arca       la buena mujer
a menudo me tuvo;       con sus manos a veces
sacábame ella       y me daba al esposo,
al amado señor,       cuando dicho le era.
Luego cabeza       en mí se metía,
de abajo hacia arriba,       apretada entraba.
Si ella aguantaba       y teníase bien,
a mí, el precioso,       llenábame entonces
aquella peluda.       ¡Explica qué digo! 
F (Adivinanza 85)
Caminando llegó       donde muchos estaban,
los hombres reunidos       de gran saber.
Un ojo tenía,       orejas dos,
dos pies, de cabezas       doce centenas,
espalda y barriga,       dos las manos,
brazos y hombros,       un solo pescuezo
y dos costados.       ¡Dime quién soy!
 
Soluciones:
  • A: Probablemente el cisne
 
  • B: El rastrillo
 
  • C: La polilla del pergamino
 
  • D: Una bandada de pájaros
 
  • E: El yelmo
 
  • F: Un tuerto cargado de cebollas

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