30 mar. 2012

Ask y Embla: los Adán y Eva nórdicos

Un día, iban los hijos de Borr (Vili, Ve y Odín) por la playa, cuando encontraron dos árboles y crearon hombres de ellos. Odín les dio espíritu y vida, Vili sabiduría y movimiento, y Ve forma, habla, oído y vista, y les dieron ropas y nombres: El hombre se llamó Ask ("fresno") y la mujer Embla (seguramente "olmo"), y de ellos se engendró al estirpe de los hombres, a los que se dio el Midgard como alojamiento. Otra versión es la de la "Profecía de la Vidente", donde atribuye la creación de los hombres a Odín, Haenir y Lódur (aunque la mayoría de las teorías interpretan a estos dos últimos como Vili y Ve, respectivamente): <<vida les dio Odín, juicio les dio Haenir, sangre les dio Lódur, y color de vida>>
Odín, Lodur y Hoenir crean a Ask y Embla, de Lorenz Frølich (1895)
La diferencia pues con Adán y Eva es muy clara: en primer lugar, Eva nació de la costilla de Adán, o lo que es lo mismo, nació gracias a que Adán estaba antes, de manera que no hubiera podido nacer sin Adán; en cambio Ask y Embla eran dos árboles independientes el uno del otro, por lo que cualquiera de los dos habría podido ser creado sin el otro si ese hubiera sido el designio de los dioses. Es también significativa la diferencia con respecto al lugar al que los destinan: Adán y Eva en principio estaban en el Paraíso, hasta que cometieron el Pecado Original y fueron enviados a un árido mundo donde se convirtieron en progenitores de la humanidad. Es decir, los humanos, según los nórdicos, permanecen en el lugar que se les asignó desde un principio, sin haber llegado a cometer ninguna falta. Pero también hay algo que es a la vez similitud y gran diferencia: por un lado, en ambos relatos el árbol es de alguna manera elemento imprescindible del relato, si bien, en el relato de Ask y Embla es aquello a partir de lo que se genera la vida (lo que podría estar en relación con la tercera función de Dumézil), mientras que en el de Adán y Eva es aquello que les está prohibido, y que provoca, después de que la serpiente les convenza de probar las manzanas, su destierro del Paraíso.
Caída del hombre, pecado original y expulsión del Paraíso de la Capilla Sixtina (Miguel Ángel). Al ser el árbol con la serpiente punto clave del relato que marca el antes y el después, Miguel Ángel lo refleja poniéndolo en el centro del fresco

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